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Embajadores en nombre de Cristo

lunes, 7 de abril de 2008

2 Corintios 5:20: "Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!"


La palabra que se emplea en este versículo para decir embajadores es: πρεσβεύω y se traduce también como la persona más anciana, denotando su experiencia y el caracter probado de un ministro.

La primera palabra que se asocia al ministerio de un embajador es: Diplomacia.

La diplomacia es el método para establecer, mantener y estrechar las relaciones oficiales entre los estados, mediante negociaciones efectuadas por Jefes de Estado o de Gobierno, Ministros de Relaciones Exteriores y agentes Diplomáticos. Esta voz tiene su origen en el verbo griego diploó, que significa plegar o doblar.

Se dice de una persona que es diplomática cuando conversa con mucho tacto y busca la conciliación ante todo.

En el evangelio debemos ser, como buenos embajadores, diplomáticos en todo sentido.

Hace algunos años atrás el error de la iglesia fue no ser diplomáticos, predicando un evangelio de legalismos, de condenación. Y esto lo hemos pagado muy caro. No se ha cumplido a cabalidad la función de embajadores en nombre de Cristo, y el texto dice: "Como si Dios rogara por medio de nosotros". Esto es desarrollar el "Ministerio de la reconciliación".

Somos embajadores

Un embajador es un funcionario diplomático acreditado ante un gobierno extranjero, o ante una organización internacional, para servir como representante oficial de su país. En el lenguaje común, el término se aplica al representante estacionado en una capital extranjera. El país hospedero le concede al embajador el control de un territorio específico llamado embajada, cuyo territorio, personal y vehículos gozan de inmunidad diplomática en su territorio.

La Escritura en muchas ocasiones nos recuerda que no somos de esta tierra, que nuestra ciudadanía está en los cielos, por lo tanto en todo el sentido de la palabra nosotros somos embajadores.

Yo durante unos cuantos años ejercí como docente en cursos de nivel secundario y primario, y una verdad que he aprendido de dicha tarea es que los niños entienden conceptos algo abstractos cuando les ponemos ejemplos, y una manera de comprender lo que es una embajada es por medio de un ejemplo sencillo: Es un pedacito de país en todos los países. De manera que ir a la embajada de Argentina en Chile, es como estar en territorio argentino, así se considera.
Esto es sumamente extraordinario, porque esto significa que nosotros como embajadores tenemos una embajada, y lo que hacemos de esta manera es traer un pedacito de cielo a la tierra, para que se cumpla la oración estructural que enseñó Jesucristo: "Venga a nosotros TU REINO"

Filipenses 3:20, 21: "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Nosotros somos ciudadanos del cielo, en nuestra congregación central tenemos hermanos y hermanas de distintas nacionalidades, argentinos en su mayoría, pero también paraguayos, costarricenses y colombianos; pero la Biblia es muy clara al afirmar que nuestra verdadera ciudadanía, nuestra verdadera patria está en los cielos, somo celestes, manufactura divina.

Juan 17:14-18: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado (como embajadores del cielo) al mundo."


(Este es un fragmento de la predicación del domingo 6 de abril en Rhema Ministerios)

Apóstol Duilio Vetere Casco

rhemamision@aol.com